Crecer como persona es rechazar el papel que se te asigna. En las tragedias griegas, el personaje que no se rebelaba contra su destino asumía las culpas de sus padres: debía redimir una especie de pecado original. Por eso, el Otelo de Pasolini, ante una Desdémona encantada con su destino de ser asesinada, se niega a ser el asesino, y al final los espectadores se niegan a ser pasivos e inician una revuelta creativa que los hace mejores.
– Manuel J. Borja-Villel
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POSTED Wednesday April 22nd